Damaris Izaguirre
Por décadas el régimen ha gozado de
privilegios y por ello acude a formas
“legales” e ilegales”, para oponerse a
cualquier reforma o cambio, que le
dé tan siquiera un poco de respiro
a Los Nadie, quienes padecen la
pobreza estructural, que engendra
el sistema.
El incremento del salario mínimo de más de 300 mil
pesos (23 por ciento) -hecho sin precedentes-, la
reducción del precio de la gasolina en un monto
gradual de 5.000 mil pesos, -iniciando en febrero con
una reducción de 300 pesos-, son decisiones que en gran
medida son un bálsamo, para las penurias que afrontan más
de un tercio de la población.
El decreto presidencial que elimina la Prima Especial para
congresistas, -beneficio mensual que era de 7.898.445 de
pesos en 2013 y el año anterior ascendía a 16 millones-;
además el recorte del oneroso salario de los Congresistas,
-que en su mayoría son serviles a los intereses del régimen
y no representan al pueblo-, son medidas justas, exigidas
por la población durante décadas y negadas por la oligarquía
local y su viejo régimen.
Es inaudito que los empresarios hayan impugnado el
aumento del salario, pero aún más vergonzoso e indignante,
que Congresistas –supuestos “representantes” del pueblo-,
y que candidatos de la derecha recalcitrante, consideren
negativo para el país que los asalariados ganen un poco
más, a la par que abogan por que los Congresistas que ganan
salarios superiores a los 30 millones de pesos, continúen
con una prima mensual, monto que serviría para cubrir el
salario de 8 trabajadores que devenguen un mínimo, ¿a qué
intereses sirven realmente los Congresistas?, ¿es sensato
elegir o reelegir políticos que velan por los intereses de la
oligarquía, mientras desangran al pueblo trabajador?
No se puede negar que este Gobierno de vez es vez, ha tomado
medidas paliativas que dan esperanza a los padecimientos,
que afligen al grueso de los colombianos, pero que dejan en
firme una política neoliberal, que favorece a la plutocracia
local y transnacional, mientras subyuga a Los Nadie y a la
Colombia profunda.
No se puede negar que este Gobierno de vez es vez, ha tomado
medidas paliativas que dan esperanza a los padecimientos,
que afligen al grueso de los colombianos, pero que dejan en
firme una política neoliberal, que favorece a la plutocracia
local y transnacional, mientras subyuga a Los Nadie y a la
Colombia profunda.
Las propuestas de este Gobierno se han caracterizado por
ser reformas que no resuelven los problemas de fondo, pero
aun así estas son aplastadas una y otra vez por los representantes
del régimen en el Congreso de la república, quienes sin
máscaras han dicho que no permitirán el cambio de
modelo, lo que deja como hecho manifiesto, que
nuestro país no es libre y mucho menos democrático
y, es manejado por una élite que solo es leal a sus
intereses.
