Antonio García, Primer Comandante del ELN
No hace mucho veíamos a Petro sostener en alto con sus
dos manos el megáfono para levantar la voz contra Trump
en Estados Unidos. Se veía que le pesaba, no era capaz de
sostenerlo con una sola, no tanto por el peso físico, sino
por la fuerza que requiere sostener ideales. Hoy se ha caído
completamente ese pedestal y en vez de darnos rabia nos da
tristeza. Sí, tristeza.
Muchos luchadores tenían esperanzas, y la
desilusión de mucha gente debe llamar a la
reflexión a ser críticos frente a este tipo de
liderazgos que terminan arrodillados al imperio.
A los revolucionarios, a los progresistas, a los demócratas y
nacionalistas no se les arruga tan fácilmente el corazón ni
la dignidad.
Ahora terminó compartiendo la misma política antidrogas de los
gringos tratando de sustentar resultados con cifras que nadie
sabe de dónde las saca el Ministro de Defensa, también usando
la mentira sin ninguna prueba, pues el ELN jamás ha tenido ni
tendrá ninguna relación con el negocio del narcotráfico.
En el ataque realizado contra nuestras unidades en el
Catatumbo, no encontró nada de cocaína en sus equipos,
porque no la hay ni la habrá nunca en ninguno de los equipos
o mochilas de los combatientes del ELN, si encontraría sangre
revolucionaria y muy patriota. ¿Acaso hay algún muerto o
herido de la Banda del 33? Nada, nada, puras mentiras que el
ataque era también contra ellos, más bien fue para protegerlos.
¿Son aliados verdad? No debería darle miedo reconocerlo, es
mejor ponerse colorado un ratico y no seguir pálido toda la
vida.
Mentiras y más mentiras, dice Petro que las operaciones
militares del ELN en el Catatumbo durante 2025, produjeron
muertos de campesinos por cientos, totalmente falso, porque
los combates fueron contra integrantes de la Banda del 33,
que el Ministro Pedro Sánchez se desvive por proteger.
Sí, mentiras, así como ayer gritaba contra Trump, hoy se sienta
a manteles con él. Qué pena.
Tampoco ahora, le importa cinco a Petro la Comunidad
Internacional o la Iglesia, se parece a «su nuevo amigo»,
queriendo repetir también lo del 3 de enero, pero el 3 de
febrero, se retrasó unas horas para no quedar tan evidente,
muy inteligente, para qué, hay que reconocerle.
