Sergio Torres
Con motivo de la verificación del hallazgo de los restos del
cuerpo de Camilo Torres, su nombre recobró presencia en los
medios, plataformas y debates. Algunos han querido seguir
tratando de confrontar su vinculación a la insurgencia. E
incluso, tratar de utilizarlo para atacar a esa insurgencia.
Ubicar a Camilo en el contexto actual de la realidad política
colombiana solo puede hacerse con conocimiento y
rigor de los postulados expuestos por él durante su
vida. Planteamientos que dejó plasmados en estudios,
artículos y discursos públicos, y sobre todo, en sus acciones y
decisiones de vida y revolución.
Por tanto, quienes pretenden utilizar y manosear la figura de Camilo
para fines propagandistas, politiqueros y/o deslegitimadores,
demuestran su total distancia con él, ya que su claridad política,
convicción ideológica y coherencia en la acción le han permitido
incluso derrotar la intención de ocultarlo y desterrar su ejemplo
de las distintas generaciones de colombianos. Camilo cayó en su
primer combate; secuestraron su cuerpo por décadas para que
su historia no se conociera. Aun así, fallaron. Camilo es el cura,
revolucionario y guerrillero más famoso de la historia colombiana.
Por estos días han sobresalido dos narrativas espurias sobre
Camilo; una, la del presidente Petro queriendo acercarse a las
ideas camilistas. La otra, que pretende confrontar a Camilo con
el ELN actual.
Sobre la primera, la supuesta cercanía ideológica de Petro con
Camilo; nada más distante y falto de realidad. La vida y obra de
Camilo como sociólogo estudioso de la realidad colombiana, lo
llevó a hacer análisis profundos sobre el país. Y ese conocimiento
de la realidad lo movió a una praxis militante, transformadora
y revolucionaria. Donde el objetivo del poder, la organización
popular y los caminos de lucha, estaban en función plena de las
mayorías. Verdades que sentenció innumerables veces:
“Mis planteamientos se reducen a que las mayorías ejerzan el
poder, para que las decisiones gubernamentales sean en favor
de las mayorías y no de las minorías… No vamos a repetir la
carrera de los partidos tradicionales, no vamos a seguir con
esta dependencia a la clase dirigente que sistemáticamente ha
traicionado al país y los ideales nacionales…”

Para Camilo, la coherencia de su praxis política lo llevó a asumir su
compromiso con la clase popular hasta las últimas consecuencias,
como lo dijo, lo vivió y lo hizo. En esto está más cerca del Che, quien,
aun habiendo ganado una revolución y siendo parte del gobierno
revolucionario, prefirió irse a hacer nuevas revoluciones.
Esto es totalmente opuesto a la política de la transacción servil
al servicio del imperialismo, que representa Gustavo Petro. De
hecho, Petro es justamente la consecuencia de la no construcción
de las propuestas camilistas: de la falta de unidad obrera,
estudiantil, campesina y popular; de la pérdida de radicalidad de
las luchas sociales; de una dirigencia popular masacrada, acallada
y/o captada; de la pérdida de la vocación y la construcción de
poder popular. De ahí surge y bebe el actual presidente.
Camilo Torres deslindó con la clase política tradicional y la
oligarquía, incluso renunció a las posibilidades que le daban sus
orígenes familiares. Esto es totalmente contrario a las alianzas,
negocios y acuerdos con la oligarquía y el imperialismo, que
realiza el actual gobierno, que es capaz hasta de tranzar con el
fascismo y su peor representante. Camilo convocó a la organización
y movilización por el poder para las mayorías. Petro desmontó,
desmovilizó y acordó con el poder imperial genocida.
Sobre la otra narrativa falaz que intenta confrontar las
convicciones de Camilo con el actual ELN, es de facto absurda y
cargada de intencionalidad deslegitimadora y sin ningún asidero
de rigor. A propósito de la aparición de sus restos, revivieron
personajes hace rato muertos en vida, que se dedicaron a vivir
del nombre del gran cura, sociólogo y guerrillero. Personas que
han intentado atacar al ELN y calificar el vínculo de Camilo con
la insurgencia. Ahora, en el final de sus vidas, siguen fracasando
en sus intentos, con todo y que siguen viviendo de una figura de
la que fueron detractores. Rara contradicción, vivir a costa de
los ideales que se han detestado.
Por el contrario, lo que intentan ocultar es que el ELN encontró
en la vida y las ideas de Camilo un camino y un ejemplo. Gracias
a ese legado que trascendió fronteras, a la guerrilla llegaron más
sacerdotes internacionalistas, más cristianos revolucionarios de
varios países. Varios de ellos se convirtieron en continuadores
presenciales de Camilo, alcanzaron cargos de dirección en la
guerrilla, construyeron escuela y expandieron el legado. En tal
sentido, contrario a lo que intentan decir, en el ELN actual viven
y se condensan plenamente las ideas de Camilo.
Volviendo al país, en el 2021 el Estallido Social generó y
volvió a mostrar la capacidad de movilización y potencia
transformadora que hay en los sectores populares. Aunque fue
ayudado a apaciguar y “canalizar” por el actual presidente. Hoy
sabemos y debemos tomar recaudo de la necesidad de volver a
la movilización unitaria, organizada y transformadora.
