Himelda Ascanio
Si alguien tiene experiencia en la guerra, es el ELN. 61 años de
lucha revolucionaria armada han dado algo de experiencia en
esas lides. Pero, por esa misma edad, también hay una muy
amplia experiencia en la búsqueda y construcción de la Paz,
aunque esta última traten de negarla, ocultarla y tergiversarla.
Durante 6 décadas de lucha, es obvio que se hayan
recibido golpes fuertes y soportado los intentos
de aniquilamiento del Estado colombiano bajo las
ordenes del imperio estadounidense. Situaciones
que se han logrado sortear gracias a la firmeza de las ideas,
el legado de comandantes y el apoyo, amor y respaldo de las
comunidades, del pueblo que somos.
Pero así mismo, hemos trabajado por la construcción de
la paz, una paz con transformaciones y protagonismo de
la gente. En ello nos hemos encontrado con gobiernos de
todas las calañas. Desde la extrema derecha narcotraficante
y paramilitar, pasando por oligarquías rancias y hasta el
actual progresismo; todos con muchas coincidencias, como
la imposibilidad de desligarse de las ordenes imperiales y
construir procesos de solución política reales. Todos han
intentado la misma fracasada y vetusta idea de una rendición
a cambio de nada, el desarme, desmovilización y reinserción,
como si la propia historia no arrojara las evidencias de la
falacia que es esto.
Por esa experiencia en la búsqueda de la paz, logramos
construir y proponerle al país un proceso de diálogo e
interacción sólido y novedoso. Un proceso que, a diferencia
de lo que hace el Estado, es continuo y acumulativo. Y que
solo requiere la disposición y decisión real para construirlo.
Por ejemplo, el actual gobierno en un principio pareció
corresponder, pero luego se asustó, lo frenaron o no lo
dejaron, en todo caso se echó para atrás. Es que construir
la paz requiere valentía y subordinación al pueblo, no al
imperio.

Desde el ELN mantenemos esa idea de construcción y
desarrollo de la paz y superación de la violencia en Colombia.
Ahí están las propuestas concretas, los acuerdos firmados
y la disposición ratificada en los intercambios que se han
mantenido. Aunque nos han querido señalar con mentiras,
sobre una supuesta utilización de los escenarios de diálogo,
estas no son más que las excusas para encubrir la incapacidad
de los gobiernos para desarrollar con seriedad una propuesta
de paz. Obvio, de nuestra parte hemos exigido mínimos, como
el cumplimiento de lo acordado; en esto hay testigos.
Mientras no haya un interlocutor desde el Estado colombiano.
Estas propuestas y búsquedas seguiremos construyéndolas
con las comunidades, procesos y organizaciones sociales. En
las realidades territoriales y el relacionamiento popular;
resistiendo, defendiendo, combatiendo y construyendo.
Asesinado de la semana
Juan Carlos Murcia Valverde y Pedro Murcia Valverde,
eran reconocidos lideres sociales reconocidos por su trabajo
en la comunidad de El Botalón del municipio de Tame, Arauca.
Juan y Pedro Murcia fueron secuestrados en marzo del año
pasado y encontrados en la vía nacional Tame-Fortul con
múltiples impactos de bala, el 10 de febrero.
