Chavela Villami
Los egresos superan los ingresos y no existe una política de austeridad
y reducción del Gasto Corriente; además, el Gobierno suple sus pasivos
con empréstitos que cada vez tienen un interés más alto, poniendo en
riesgo nuestra solvencia y capacidad de endeudamiento.
En lo corrido de este gobierno han tratado de
mostrar indicadores que vislumbren una supuesta
dinamización de la economía, basándose en la
estabilización de la inflación y la reducción del
desempleo; el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en
enero de este año fue de 1,18 por ciento y variación anual
5,35 por ciento, mientras el desempleo el año anterior
registró un promedio anual de 8,9 por ciento (gran parte de
esta reducción obedece al incremento del empleo informal).
Aunque estas cifras parecen ser promisorias, contrastan con
el Producto Interno Bruto (PIB), que sigue ralentizado y sin
suplir las necesidades totales, frente a un Gasto Corriente
(burocracia, guerra, pago de intereses de la Deuda Externa)
que crece constantemente y de manera dispar frente al PIB.
E n lo corrido de este gobierno han tratado de
mostrar indicadores que vislumbren una supuesta
dinamización de la economía, basándose en la
estabilización de la inflación y la reducción del
desempleo; el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en
enero de este año fue de 1,18 por ciento y variación anual
5,35 por ciento, mientras el desempleo el año anterior
registró un promedio anual de 8,9 por ciento (gran parte de
esta reducción obedece al incremento del empleo informal).
Aunque estas cifras parecen ser promisorias, contrastan con
el Producto Interno Bruto (PIB), que sigue ralentizado y sin
suplir las necesidades totales, frente a un Gasto Corriente
(burocracia, guerra, pago de intereses de la Deuda Externa)
que crece constantemente y de manera dispar frente al PIB.
Según el último boletín del Banco de la República (BR), la
Deuda Externa (DE) llegó a 239.154 millones de dólares,
equivalente al 54,90 por ciento del PIB, cifra que respecto
al mismo periodo del año anterior aumentó 9,23 por ciento,
un incremento de 20.216 millones de dólares; por otro lado,
la deuda bruta del Gobierno Nacional Central continúa
acelerándose y al cierre del año anterior llegó a 1.192
billones de pesos; en el periodo gubernamental en curso este
pasivo estatal se incrementó en 387,7 billones de pesos, lo
que equivale a un aumento de 32,51 por ciento.
La política financiera de este Gobierno se ha concentrado en
incrementar el Gasto Corriente, para ampliar la cobertura
de algunos programas de subsidios y crear más burocracia
estatal, pero lo hace obviando un principio básico, -’los
egresos no pueden superar los ingresos’-, y sin tener en
cuenta el momento financiero que atraviesa el país, en
otras palabras, aumenta considerablemente los pasivos
en un momento en que los activos decrecen hasta llegar a
indicadores negativos.

Piruetas financieras
En los últimos meses el Gobierno ha sobre incrementado
la deuda pública; a finales del año anterior, se emitieron
Bonos del Tesoro (TES) por 23,2 billones de pesos (más de
lo que buscaba recaudar la fracasada reforma tributaria),
con una Tasa media de intereses de 13,15 por ciento; si este
billonario empréstito no fuera suficiente, el 13 de enero, se
hizo una nueva emisión de bonos TES por 4.950 millones de
dólares [*].
En los últimos 3 meses el país ha adquirido una deuda
de casi 30 billones de pesos (dos veces la fallida reforma
tributaria), la cual no es destinada a inversión o desarrollo
de la agroindustria para mejorar la producción interna,
por el contrario, este y todos los empréstitos adquiridos se
destinan en su mayoría a Gasto Corriente, lo que incrementa
ostensiblemente el déficit fiscal, que al cierre del año
anterior superaba los 140 billones de pesos.
Quizás el principal problema que afronta nuestra economía
radica en la política fiscal y económica, toda vez que los
tributos recaudados cubren medianamente la balanza
de gastos, pero lo recaudado no se invierte, sino que, en
un margen superior al 77 por ciento, se destina al Gasto
Corriente, por si fuera poco, en un periodo de desaceleración
de la producción interna no se modula el patrón del gasto,
sino por el contrario se aumenta el Gasto Corriente y la DE
(sobre incremento de emisión de bonos TES).
Buscar una salida
El estancamiento de nuestra economía, hace inaplazable un
cambio en los patrones de consumo y las políticas de gasto,
lo que hace imperativo la disminución Gasto Corriente, a la
vez que implica una política de austeridad, que se centre
en la disminución de la burocracia estatal, dentro de esto
juega un papel trascendental congelar o disminuir el dinero
destinado a la amortización de la DE.
Salir de la crisis socioeconómica actual tiene implícitos
cambios estructurales y radicales en los paradigmas
económico, financiero, fiscal y tributario, y una política
pública de austeridad estatal; por lo tanto, se hace inaplazable
un cambio estructural en el modelo económico, que conlleva
un tributación que abandone la recaudación por volumen
y se centre en la recaudación por capacidad de capital,
-entre más dinero y capital, mayor tributación-, además,
al disminuir el Gasto Corriente, los excedentes netos
invertirlos en la atención del déficit de Gasto Social, a la
vez que se implementa una política que formalice el empleo
y genere solidez laboral e incremente el poder adquisitivo
per cápita.
