Himelda Ascanio
Petro cambió el Mandato por los Cambios por el mandado para hacer
la guerra. El final de su periodo solo deja la triste figura de un personaje
errático, sin programa claro y obediente a los planes de guerra perpetua
del imperio.
E l pasado martes 21 de abril, el Consejo de Ministros
televisado nuevamente trajo entretenimiento
y lástima. Un presidente queriendo posar de
protagonista de la historia, rodeado de personajes,
cada uno más falso que el otro, cada uno con una agenda
propia. El gabinete del presidente no escatima esfuerzos en
dejarle claro que no manda. Con un agregado de frivolidad
dedicado a romances y pendencias de las cuales Petro hace
bastante eco.
En este Consejo de Ministros, Petro anunció una reunión
con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez,
reunión que tuvo lugar el pasado viernes 24 de abril en
Caracas. Desde ese momento el presidente colombiano planteó
que un tema central sería el Catatumbo y la frontera. Con su
acostumbrada grandilocuencia, habló de planes conjuntos
entre las Fuerzas Militares de Colombia y Venezuela, los
cuales, según él, han sido víctimas de sabotajes. Y lógicamente,
habló del ELN.
El presidente volvió a rebuscarse la narrativa sobre una
guerrilla dividida, que supuestamente se dedica solo a los
negocios. Algo que no creería cualquier persona que esté
pensando la guerra en serio, menos aún un presidente. Esta
idea de desvirtuar lo que hace el ELN, constituye solo una
excusa para atizar la confrontación.
Petro asistió a la reunión con la presidenta venezolana
acompañado del ministro de Defensa, Pedro Sánchez, con el
cual ya ha dejado entrever varias diferencias. Sánchez es
una figura amorfa políticamente a la que Petro subió para
que sirviera de eco de sus disparates; sin embargo, en la
agenda propia del ministro están nombres como el criminal
exmilitar Eduardo Zapateiro.

Hacer lo mandados
La soberbia y el miedo han llevado al presidente a abandonar
la idea de un Mandato por los Cambios y con ello traicionar
al pueblo que lo eligió. Está desbocado a tratar de cumplir
el mandado de la guerra en la frontera con Venezuela,
para favorecer el plan de guerra y despojo del imperio
norteamericano. En ello se encontró con una dificultad que
se niega a entender y trata de deslegitimar: La insurgencia
es el pueblo.
Al presidente colombiano se lo ve muy preocupado y afanado
porque aún no ha logrado que EEUU lo saque de la lista OFAC.
Este es parte del chantaje con el que busca a todas luces el
escalamiento de una guerra en la frontera.
Si fuera real aquello de querer buscar la paz. Petro debería
empezar por sacar sus paramilitares y sus militares
encubiertos. Es claro que los grupos Exfarc que hoy dicen
combatir en la frontera entre Colombia y Venezuela son en
realidad mercenarios, militares y exmilitares, que hacen
parte de una vieja estrategia de guerra; agenciar bandas y
narcoparamilitares no construye paz y sí atiza una guerra
que sufre el pueblo y las comunidades de la región. El
presidente aún está a tiempo de asumir la paz como bandera;
hace falta voluntad política y valentía.
Asesinados de la semana
Edibar Rubiano Álvarez, era un líder Comunitario, de la
vereda Los Tigres, en la zona rural del municipio de El Tambo,
además de representante de la Asociación de Campesinos
del Cañón del Micay, en el departamento del Cauca. Edibar
el 22 de abril fue encontrado sin vida en el sector de El
Estanquillo, en una vía rural que conduce hacia La Fonda,
en el municipio de El Patía.
Miltón Penagos, era un *líder Sindical*, actual jefe de
planeación de Emquilichao (empresa de servicios públicos),
exsecretario de la alcaldía municipal y vicepresidente
de Sintrademquilichao en el municipio de Santander de
Quilichao. Milton fue asesinado el 22 de abril en su vivienda
en Santander de Quilichao.
