Marco Julio Torres
En gran parte del mundo hay rechazo al gobierno tiránico- fascista
gringo. En Venezuela y en varios países, los sectores populares se
movilizan por la defensa de la soberanía, la autodeterminación y la no
injerencia de potencias extranjeras en nuestros territorios.
Las ultraderechas celebran llamando a la intervención
del gobierno tirano. Como puede verse, a estos
apátridas arrodillados no les interesa ni el país ni la
situación de la gente.
Esta brutal arremetida ha movido la conciencia de nuestros
pueblos y pone al orden del día la lucha antiimperialista, la
lucha por la soberanía y la necesaria unidad de los pueblos
latinoamericanos, desde México hasta la Patagonia.
Asistimos a un momento crucial para el país. Este será
decisivo porque se avecinan las elecciones de Congreso y
presidencial, y estas tienen un ingrediente particular,
diferente a las anteriores, pues detrás de ellas se sienten
las amenazas del imperio que ha intervenido las elecciones
de Argentina, Perú, Bolivia, Honduras, y muy seguramente
intervendrán, con ayuda de la derecha colombiana, y harán
hasta lo imposible para frenar el triunfo de un gobierno
alternativo.
El papel del Consejo Nacional Electoral (CNE) y el de la
Registraduría será fundamental en dichos planes. Los medios
tecnológicos que se usen requieren de auditorías serias, al
igual que el control del pueblo en las mesas de votación.
Los desafíos para los sectores populares requieren que se
fortalezca la Unidad Popular, para defender la Soberanía del
país y para exigir los cambios que el país necesita, ya que
los llamados «padres de la patria» no tienen ningún interés
en que se aprueben las propuestas que beneficien al pueblo.
Pero también, que el movimiento social tome la iniciativa
en propuestas de movilización y de organización, ya que no
pueden depender de lo que sugiera el gobierno, e incluso ser
críticos del mismo.

Con Gaitán, recordemos que el pueblo es superior a sus
dirigentes y con Camilo, hoy más que nunca es imperiosa la
Unidad y a la Organización. Por ello, es importante recordar
lo que Camilo dijo, cuando se le preguntaba que, haría en
caso de llegar al poder y cómo diferenciaba el poder formal
del poder real:
“He insistido bastante en que la forma externa no es necesaria.
Lo que es más importante es que nosotros logremos que las
mayorías se organicen, se unifiquen y puedan presionar para
obtener las decisiones necesarias en favor de los intereses
mayoritarios. Es importante distinguir entre lo que es poder
formal y el poder real. El poder formal es la forma externa,
como monarquía, o democracia representativa, u oligarquía,
o cualquier forma de gobierno externo. Pero lo que es más
importante es ver quiénes son los que determinan las
decisiones gubernamentales.
Actualmente, los únicos que determinan las decisiones
gubernamentales en Colombia son los que pertenecen a una
minoría de grandes intereses económicos. El día que logremos
nosotros que las mayorías se unifiquen, se organicen con
objetivos concretos, y produzcan las decisiones, ese día
tendremos una auténtica democracia. Es la finalidad que
creo entender. Las formas externas, si es por medio de un
hombre, por medio de una dirección colectiva, por medio de
tres órganos tradicionales del poder, legislativo, ejecutivo y
judicial. Eso se podrá decidir en función de las necesidades.
Lo fundamental es que la clase popular se unifique, se
organice y decida”.
