Antonio García, Primer Comandante del ELN
“Tomar Cuba, eso sería un gran honor. Tomar Cuba, tomar Cuba de
alguna forma, sí». Es lo que dijo Trump en estos días, pero ¿qué
entenderá por honor este tipo?, más en la actualidad, que se habla del
derecho al honor; claro, eso cuando aún se respetaba el derecho.
Hoy, eso ya es cosa del pasado, pues tanto el derecho
como la justicia son asuntos definidos por el
capricho de personajes como Netan-IA-hu y Trump,
donde se mata al contradictor, o a los presuntos
delincuentes, en actos de guerra y sin respetar códigos o
demostrar ninguna culpabilidad de los delitos que se les
imputa. Se cambia los tribunales no por campos de batalla,
sino por campos de tiro al «blanco».
En tiempos de guerra el honor se hace concreto y los guerreros
aprendemos de nuestra naturaleza humana los códigos éticos
que en cada época se construyen, pues una cosa piensa el
conquistador y otra el que no se deja conquistar; igual
sucede entre el colonizador y el que no se deja colonizar; el
explotador y el que se resiste a ser explotado.
Sencillamente para el conquistador, colonizador o el
explotador es un honor tomar, apropiarse de lo que considera
suyo. Y para la contraparte de cada uno de ellos es un honor
defenderse, resistir o morir.
Se dice que el honor en otros tiempos era un incentivo o
recompensa, así lo entiende Trump al pretender quedarse
con el petróleo de Venezuela y con otros recursos.
También se habla del honor en la forma y el cómo el guerrero
o el combatiente enfrentan al contendiente; claro, no es
lo mismo ser guerrero de un ejército poderoso que busca
expoliar a un pueblo, que uno que es parte de un ejército de
ese pueblo pobre y explotado, sin las armas poderosas y las
riquezas que lo sustenten. Muy bueno sería pelear de igual
a igual, de tú a tú y con las mismas reglas.

¿Qué honor puede existir cuando la potencia más poderosa
del mundo no deja a Cuba ni siquiera comprar legalmente
el petróleo en el mercado internacional, cuando Estados
Unidos hace guerras para obtenerlo o robarlo? Es el mundo
al revés, pero esa es la realidad.
¿Qué honor puede haber en la guerra de agresión que
adelantan Israel y Estados Unidos contra Irán? El honor de
dos potencias militares de destruir una nación soberana.
Más evidente el deshonor, si es que se puede decir así, de
Trump al solicitar a grito partido el apoyo a la OTAN y otros
países para que le ayuden en esa guerra contra Irán. ¿Dónde
está el honor del que habla Trump?
Por eso es muy hermosa la respuesta de Silvio Rodríguez
desde Cuba, cuando dice: «Exijo mi fusil AKM». Ahí, sí está el
honor y del bueno. Allá hay miles o decenas o centenas de
miles como él, donde para ellos no es redundante: Patria o
Muerte, único espacio donde la vida es posible.
Adenda: Un Negro, Negro, sin máscaras blancas -al decir
de Frantz Fanon-, me reclamó justamente por el nombre de
una de mis columnas que titulé: ‘La Mano Negra’. Les pido
disculpas a todos los hermanos negros. Claro no es el color
de la piel, sino la maldad del corazón, pues hay explotadores
blancos tan malos como los explotadores negros. Debí titular
la columna: ‘La Mano Perversa’.
