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Andrés Chacón

Este año 2025 comenzó con fuertes convulsiones, con luchas
y disputas a nivel mundial y regional, son la ofensiva de los
poderes imperialistas y fascistas, enfrentados por la resistencia
y dignidad de los pueblos que luchan incansablemente por su
libertad.

Colombia es un país que tiene relevancia para los
intereses de control y dominación imperialista,
pero el gobierno progresista de Gustavo Petro no
toma posturas consecuentes frente a los cambios
y las transformaciones, y teme confrontar a la potencia
imperialista estadounidense. Terminó siendo complaciente
y útil a la continuidad del plan contrainsurgente.

Como lo expresa el Comando Central y el Frente de Guerra
Nororiental Comandante en Jefe Manuel Perez Martínez,
el ELN no ha tenido otra salida más que confrontar a las
disidencias de las Exfarc en el Catatumbo, que operan como un
grupo paramilitar dirigido bajo los planes contrainsurgentes
en la región. La historia y razones de nuestra actuación ya
es ampliamente conocida por la población del territorio, con
quienes hemos hecho vida desde hace 50 años, y saben que
somos parte activa de la resistencia y de la lucha por vida
digna en el territorio catatumbero.

La confrontación en Norte de Santander y Cesar no es ajena
a la de otros territorios como Arauca, Boyacá, Casanare,
Santander, Chocó, Valle del Cauca, Cauca, Antioquia y Bolívar,
en todos ellos el ELN combate a las fuerzas paramilitares,
sean disidencias de las Exfarc o bandas del Clan del Golfo,
quienes actúan en connivencia y articulación con las Fuerzas
Militares estatales. Las causas profundas del conflicto social,
político y armado en Colombia siguen siendo una realidad,
es falso que combatimos por el narcotráfico, las necesidades
del territorio son latentes y la población lo tiene bien claro.

Como toda confrontación esta ha tenido sus repercusiones,
es innegable que muchas familias se han desplazado hacia
Cúcuta, Ocaña y hasta Venezuela, es falso que esto suceda
por acción directa del ELN; buena parte de la población se
ha desplazado intimidada y atemorizada por las disidencias,
pero también por una sensación de pánico exacerbada por
los medios de comunicación, esto ha quedado reseñado en
palabras de la misma población en las grandes empresas de
desinformación.

Este llamado gobierno del cambio, cada vez parece más ser
el de la continuidad, pues hacia El Catatumbo responde con
militarización, más ‘leña para el fuego’, calumniando al ELN
con señalamientos que no tienen asidero, mientras calla
convenientemente sobre las disidencias, presentándolos
como unas “víctimas”, con lo que va quedando claro de que
lado se ubica.

Petro ha aprovechado para distorsionar la realidad al hablar
del Catatumbo y del ELN, con el mismo estilo de sus antecesores,
desconociendo las causas del conflicto colombiano, dándole
desarrollo a la estrategia de deslegitimación mediática del
ELN, y hasta se jacta de que han logrado la desmovilización
de más de un centenar de disidentes de la Ex-Farc, que no
hubiera ocurrido sin la presión del ELN.

El conflicto social, político y armado sigue siendo la razón
de nuestra existencia, somos una expresión del pueblo en
armas, que resiste dignamente y lucha por una Colombia para
las mayorías, y aunque usen todo tipo de figuras literarias,
Petro no podrá ocultar su complacencia con la continuación
del plan contrainsurgente.