
Comando Central (COCE)
La supuesta lucha contra el narcotráfico por parte de los
Estados Unidos es una narrativa falsa, que se usa como excusa
para desarrollar planes belicistas, injerencistas y de saqueo a
los bienes de la naturaleza y las riquezas de otras naciones.
Es una vieja, conocida y derrotada estrategia de guerra,
en la que se construye una invención y con ella se
despliegan enormes planes de guerra.
Tampoco es secreto la decadencia del imperialismo
norteamericano y su necesidad de arrastrar en su caída al
mundo entero. Para eso encontraron e impusieron a Trump,
un perfecto personaje fascista que emana odio y guerra.
Desde su nueva llegada a la Casa Blanca, no ha parado de
intentar guerras e instigar el conflicto, de nuevo con la
narrativa falsa del “orden basado en reglas”, las de ellos,
por supuesto.
Otra verdad, únicamente negada por las oligarquías en
cada país, es que la arremetida estadounidense es contra
Latinoamérica toda, aunque inicie y aplique principalmente
sobre los gobiernos que le son incómodos, por no entregarse
en brazos de sus políticas, aquellos que, por el contrario,
buscan su autodeterminación y eligen el multilateralismo,
contraviniendo la doctrina Monroe.
Como era esperado, la ofensiva hacia Latinoamérica va
creciendo. La retoma recargada de viejas políticas vendría
de nuevo a la carga, diplomática, económica y militarmente.
Esta última parece haber iniciado con la amenaza de los
buques, submarinos y aviones de guerra en el mar Caribe.
Una provocación que, muy al estilo Trump, no se sabe en
qué puede derivar, esa es la primera amenaza. Las demás
son todas conocidas.
Degradarlo todo para que parezca necesario eliminar
De la misma manera que instaló la falsa narrativa de la lucha
contra el terrorismo y de la lucha contra el narcotráfico,
el gobierno de los EEUU inventa y difunde por el mundo,
versiones e ideas degradadas sobre gobiernos y territorios
para justificar sus agresiones. Degradando y criminalizando
a cualquier actor político que le resulte incómodo y hostil.
Esto lo hicieron en Siria y Libia, también lo intentaron en
Afganistán, con el apoyo de una dominación comunicativa
que manipula a gran escala.
Hace varios días, la portavoz de la Casa Blanca, declaró que el
gobierno está dispuesto a utilizar su poderío militar para la
captura de los principales narcotraficantes, entre los cuales
agregan al gobierno venezolano en cabeza del presidente,
Nicolás Maduro. Degradando al Estado y buscando justificar
una agresión a Venezuela.
De la misma forma, tratan de degradar a la insurgencia y a
los pueblos en resistencia. Niegan la existencia del conflicto
y tratan de degradar al ELN intentando negar su carácter
político y rebelde. Así, tal cual, como lo intenta el gobierno
colombiano. Sin ninguna prueba ni hecho material, incluyen
en su matriz de odio y deslegitimación una supuesta
alianza con Hezbollah, conectando su plan con la guerra y
el exterminio que EEUU y sus socios adelantan en oriente
próximo.
El remoquete del narcotráfico se les ha convertido en la
excusa perfecta para deslegitimar a cualquier pueblo o nación,
que se oponga a los intereses de sus negocios extractivistas
transnacionales. Mientras tanto, los verdaderos
narcotraficantes continúan lucrándose y expandiéndose
con tranquilidad en complicidad con representantes de los
gobiernos y sus Fuerzas Militares. Igual es en EEUU y en
Colombia.
Esta supuesta guerra contra las drogas de EEUU realmente
tiene como fin lucrarse del narcotráfico, degradar los países
donde hay cultivos de uso ilícito, corromper sus instituciones
y fuerzas políticas, para controlar y dominar.
Un plan para la región
Este nuevo capítulo en las históricas agresiones de los
EEUU contra Latinoamérica, es parte de un plan contra toda
la región. De la misma manera que crearon un escabroso
escenario en los Balcanes, destruyendo a Yugoslavia y
generando la peor guerra en los años 90. De igual forma
que hicieron en Asia occidental y han generado guerras en
regiones enteras. Así mismo pretende el decadente imperio
norteamericano con Latinoamérica, para arrasar con sus
bienes naturales.
Todavía resuenan las palabras de Laura Richardson, que
siendo jefa del Comando Sur, no tuvo ningún escrúpulo en
plantear que su objetivo en Latinoamérica eran los recursos
hídricos y minerales. En esta fase terminal, el imperio utiliza
la guerra para la acumulación de capital. Trump pretende
tratar y convertirnos en sus colonias. Nuevamente, la
narrativa es falsa, no hay una agresión contra un supuesto
factor de riesgo, es una agresión para toda la patria Nuestra
Americana y el belicismo imperialista de los EEUU son el
factor a combatir.
La respuesta del pueblo
Hasta el momento no hay respuestas de los organismos
internacionales, confirmando que no tienen ningún tipo de
utilidad. Habría que ver si organismos como la CELAC, que
han declarado a América Latina y el Caribe como una Zona
de Paz, son capaces de actuar en el momento adecuado, es
decir, ahora. El imperio promoverá la ruptura regional, ante
lo cual lo coherente es que este organismo actúe y busque la
integración regional.
En la región, ya existen polarizaciones impulsadas por el
propio imperio; sin embargo, los pueblos deben hermanarse
en la defensa de sus propios designios. Nuestra América tiene
la oportunidad de darle un golpe mortal al imperio, negándose
a repetir historias de intervenciones e injerencias, acabando
con aquello del “patio trasero”.
La autodeterminación nacional es una reivindicación
democrática, la dignidad y la soberanía nacional son derechos
que se conquistarán con la movilización y la lucha de la
mayoría de la sociedad, enfrentando la visión retrógrada
de la plutocracia del imperio, que persigue devolvernos al
estado colonial, por esto, es imperativo luchar por la segunda
y definitiva independencia.