Himelda Ascanio
“Si las cosas fueran como se presentan, la ciencia entera
sobraría”; esta frase de Karl Marx, plantea la necesidad del
análisis riguroso de los hechos, en contraste con lo que hacen
los grandes medios con noticias falsas, anulando la capacidad
analítica de la gente.
La llamada “Doctrina Donroe”, versión Trump de la
vieja Doctrina Monroe, con la que se hace formal
aceptación de la estrategia neocolonial, con que el
imperio de los Estados Unidos pretende solventar su
irreversible decadencia, tuvo su punto más agresivo con la
agresión a Venezuela y el rapto al presidente Maduro, el
pasado 3 de enero.
Fue la primera vez en este siglo XXI que se agrede a una
nación latinoamericana de esta forma. Por tanto, fue el
retorno descarado de las guerras coloniales que buscan el
saqueo y la apropiación de los recursos y riquezas de un país;
un par de generaciones solo las habían visto por televisión
o a través del internet. Ahora ya se siente en el continente,
tocando la puerta de nuestros países.
Acostumbrados al consumo mediático, manipulado y
falseado, las reacciones de gran parte de las personas ante lo
abrumador de los hechos ocurridos en Caracas no se hicieron
esperar. Y aprovechándose del aparente sentido común, que
ya de por sí viene moldeado por los consumos mediáticos, se
empezó una serie de campañas de difusión de conjeturas y
suposiciones, generando desconcierto y descalificación de
las víctimas. Por no mencionar la estrechez de las mentes de
vasallos, que celebran la agresión imperialista.
Están en curso en toda Latinoamérica, operaciones de la
guerra imperialista, que adelantan desde hace décadas, las
que evidenciarán de acuerdo a las necesidades del imperio
herido. Por ejemplo, la CIA tiene décadas acumuladas de
infiltraciones y operaciones encubiertas en nuestros países,
en las que han construido amplias redes de agentes, que se
infiltran en todas partes: en el alto gobierno, las Fuerzas
Armadas y con prioridad en los procesos de resistencia.

Una labor de alienación neocolonial es la de borrar la memoria
de las gestas y héroes populares; por esto, Colombia parece
olvidar que fue la CIA quien asesinó a Jorge Eliecer Gaitán
en 1948; desde ese entonces no ha dejado de operar, perfilar,
recoger información y hacer ejecuciones de todo tipo. Es
por ello que un proceso de transformaciones y cambios
profundos en el país, implica la detección y desconexión
de estas redes y la evidente superación de sus lógicas de
vasallaje y pérdida de identidad.
Colonizando mentes
En febrero de 2024, durante una entrevista al periodista
estadounidense, Tucker Carlson. El presidente de Rusia,
Vladímir Putin, dio esta respuesta: “Es muy difícil vencer a
Estados Unidos en la guerra de propaganda, porque Estados
Unidos controla todos los medios de comunicación del mundo
y muchos medios europeos… Podemos simplemente sacar a
la luz nuestras fuentes de información, y no conseguiremos
resultados”.
Una de las avanzadas más fuertes, peligrosas y articuladas es
la manipulación, la guerra cognitiva con la que van abonando
el terreno para escenarios posibles. La comunicación
corporativa y las cantidades de información falsa, que circula
por las redes virtuales va logrando construir sensaciones,
corrientes de opinión y realidades en una población
consumidora atontada, que es presa de este manejo y luego
se convierte en parlante o agente de los mensajes y acciones
consumidos.
Esta peligrosa arma en que se convirtieron los medios de
comunicación, la completan con los saltos tecnológicos al
servicio de la industria militar. El genocidio en Gaza dejó
ver partes de la brutalidad del sionismo, la asquerosa
criminalidad de Estados Unidos y sus socios; con todo ello,
la manipulación en las comunicaciones impidió y moldeó
muchas mentes en la indolencia, para que fueran incapaces
de reaccionar a esa barbarie con la contundencia que lo
merece. En muchos casos, cuando mucho, la reacción fue de
manera virtual, en cadenas de post o numerales tendencia;
cuando la solidaridad debe materializarse en acción contra
el agresor.
Aparejada a estas nuevas realidades de la guerra, cuando
se analiza más de cerca, aparecen los sofisticados sistemas
tecnológicos para el control, interrupción, espionaje o daño
de sistemas y redes de comunicación. En Venezuela, el
imperio ha probado sus armas de interrupción de sistemas
de radar, bloqueando capacidades a la reacción de baterías
antiaéreas. En la acción cotidiana utilizan espías y control
social en las comunicaciones para perfilar, adelantarse e ir
con ventaja a las acciones.

Luchar contra el imperio
Lo que sucedió en Venezuela está lejos de ser una victoria
para el imperio de Estados Unidos; es una batalla que obliga e
impulsa a alertarnos y llama la atención sobre estos métodos
de invasión, que ya vienen implementando.
La soberanía de nuestros pueblos tiene que ser defendida con
la determinación y la unidad, que ya han logrado grandes
victorias. El imperio sabe que no está en condiciones de dar
una guerra larga; por ello acude a sus técnicas y tácticas
de manipulación y generación de miedo. Sabemos desde Sun
Tzu, que la guerra se gana antes de pelear; quien tiene miedo
y no puede frenar su decadencia es el imperio. Los pueblos
Nuestro Americanos debemos enfrentar con la convicción en
alto. Capaz es el momento de lograr una segunda y definitiva
independencia.
Asesinado de la semana
Jorge Luis Burgos, era un reconocido líder social y
comunitario, conocido en su comunidad como “El Profe”,
destacado docente de religión en la Institución Educativa
de Tres Palmas, en el municipio de Montería, Córdoba; fue
asesinado en su vivienda, ubicada en el corregimiento de
Tres Palmas.
