Claudia Julieta Parra
Según los medios el incremento al salario mínimo quebraría
las empresas, en contraste, las grandes empresas vienen
registrando buenas utilidades y la mediana empresa se
sostiene en márgenes estables, pero, el grueso de la población
ve mermada su capacidad de compra.
Como era de esperarse nuestra economía empezó el año
con un impulso alcista, según el centro de Analistas
del Mercado Financiero del Banco de la República, la
proyección de inflación anual para enero, será de 5,73
por ciento y en febrero será de 5,98 por ciento [*]. Estos efectos
inflacionarios obedecen a los altos costos de los servicios públicos,
al canon de arrendamiento y a los alimentos perecederos básicos.
La disparidad entre los incrementos marcados por salario
minino, que solo cubre a un tercio de la población ocupada, ya
que en su mayoría -7 de cada 10 personas ocupadas- perciben
ingresos desindexados del salario mínimo y muy por debajo de
este, lo que no permite solventar los gastos básicos.
El consumo (regular y ocasional) en sí mismo es el motor de la
economía, ya que esto balancea la demanda inducida y genera el
movimiento de masa monetaria, que es el que dinamiza los mercados;
al existir un desbalance entre los ingresos per cápita y la media
del mercado, se genera una desregulación, que amplía el déficit
de poder adquisitivo per cápita, generando una gran caída de la
demanda. Gran parte de la pérdida de poder adquisitivo está ligada
a la tercerización laboral, el desempleo y crecimiento desaforado
del empleo informal o rebusque, que da cuenta que más del 70 por
ciento de la población ocupada está ligada a la informalidad laboral,
lo que genera masa monetaria circulante, pero no permite que se
sufraguen los gastos básicos, esto genera una burbuja financiera
especulativa, que no incrementa el poder adquisitivo per cápita,
pero contribuye al incremento del valor comercial, la inflación, la
desigualdad y, la pobreza multidimensional y monetaria.
Subsanar la crisis socioeconómica, dinamizar la economía y
enfrentar su colapso requiere incrementar el poder adquisitivo
per cápita, lo cual demanda favorecer la producción nacional, una
Reforma Laboral que centre sus esfuerzos en la formalización
del empleo, la generación de nuevas plazas laborales formales
y con prestaciones de ley; en otras palabras, salir de la crisis
económica demanda generar empleo formal bien remunerado.
