Comando Central (COCE)
Comenzó quitando imágenes que no le gustaban de la sede de Inravisión, entre los defenestrados cayó el escritor nacional Gabriel García Márquez. Ahora, manda a retirar obras del Museo Nacional. ¿De la Espriella cuándo va a quemar libros, para consumar su guerra cultural?
La batalla cultural emprendida por este gobierno, parte de su visión particular sobre Colombia, en la que él define cuáles son los valores fundamentales de la nación y cuál es la versión oficial de la historia del país. Trazada esta raya, al otro lado coloca a los enemigos de su visión, a los que promete combatir hasta despanzurrarlos.
Esta batalla apunta a mantener a la nación en un estado de guerra perpetua, cuando lo mínimamente decente es reconocer la riqueza que representa ser un país diverso cultural e ideológicamente, cuyas diferencias sean tratadas con el diálogo, la construcción de consensos y de acuerdos; esto es lo que hace viable a nuestra nación, lo contrario es seguir ciegos y fanáticos, avanzando hacia el despeñadero.
La versión sesgada de la historia que exhibe el gobierno, la basa en su visión particular de la verdad y la memoria, que desconoce la que tenemos el resto de colombianas y colombianos.
En un país como el nuestro, con un conflicto interno ininterrumpido de 8 décadas, lograr una memoria común de nuestras desgracias y avances, es producto de un esfuerzo que parte de reconocer a todas las víctimas, con el compromiso de que obtener toda la verdad es responsabilidad de todos, para que pueda haber justicia, reparación y garantías de no repetición, para las millones de víctimas que arroja el conflicto.
La dependencia perniciosa en la que Trump mantiene a De la Espriella, va en contra de buscarle una solución política al conflicto interno colombiano, y su agenda como imperio la hace predominar sobre los intereses nacionales de Colombia. Ojalá algún día el gobierno de Estados Unidos desarrolle una política de Buen Vecino hacia América Latina y deje de buscar colocarnos como su patio abastecedor de bienes y recursos.
La batalla cultural de De la Espriella sirve al plan de guerra perpetua del imperio norteamericano, con el que resguarda la expoliación de nuestras riquezas y bienes comunes; lo que exige a la sociedad colombiana trabajar por un Acuerdo Nacional que le traiga dignidad al pueblo y a la nación.
