Antonio García, Primer Comandante del ELN
Algunos opinantes han salido a decir que el ELN está
«trasnochado» con la propuesta de Acuerdo Nacional, cuando
debería ser todo lo contrario, pues lo que de verdad debe ser
considerado «trasnochado» es el conflicto social, político y
armado que lleva más de 7 décadas sin lograr ser superado.
Hemos dicho que deberían analizarse las lógicas y
estrategias que se han aplicado recurrentemente,
que al final nos han llevado al mismo punto muerto.
Einstein diría que la estupidez radica en esperar
resultados positivos, haciendo lo mismo que anteriormente
condujo al fracaso.
Toda lógica y estrategia del Estado y gobiernos, ha estado
centrada en buscar la paz por la vía de la rendición,
claudicación, pacificación; que les ha funcionado para eso,
pero no para cerrar definitivamente dicho conflicto de
raíces sociales, políticas y económicas.
Recuerdo cuando se desmovilizó el M-19 y una parte del
EPL (1990), se presentó dicho fenómeno como el «fin de
la lucha armada en Colombia», y los opinantes decían que
lo que quedaba eran bandas, igual que ahora. En esos años
(1993) me encontré con Antonio Navarro en La Habana, en
el contexto del Foro de Sao Pablo, en uno de sus arranques
de molestia me dijo «ustedes no aguantan ni un año más en
la guerrilla».
Esa euforia pacificadora terminaría pronto y el conflicto
armado seguiría su camino, pues la «guerra integral» de
Cesar Gaviria no logró terminar con las guerrillas, tampoco
Pastrana con su Plan Colombia y pasaría Uribe. Santos lograría
un Premio Nobel haciendo la guerra, algo que ahora está de
moda y volvería a aplicar la misma receta para desmovilizar
y desarmar a las Farc.
Se dijo en ese entonces (2016), hace ya 10 años, que no
es ni semana ni un mes, es una década, que al ELN no le
quedaba otra opción que seguir el mismo camino, se actuó
con torpeza bloqueando el proceso con el ELN, haciéndolo
lento hasta que el acuerdo con las Farc estuviese listo y así
obligar a que se aceptara. «El ELN se quedó del tren» dijeron
los opinantes.

Hoy estamos en ese mismo punto, pero 36 años más de
lucha armada que el M-19 y 10 años más que las Farc.
Pero esencialmente el país sigue con su crisis estructural:
pobreza, corrupción, persecución política, paramilitarismo
y ausencia de un diseño económico que de salida a las
angustias de la gente. ¿Vamos seguir aguantando ver tanto
dolor de las gentes humildes en las puertas de los hospitales
y la “mamadera de gallo” de las EPS?
Vamos a seguir echándole la culpa del narcotráfico a las gentes,
cuando en el fondo está la ausencia de responsabilidad y de
políticas de los centros de poder, desde Estados Unidos hasta
los gobiernos y el Estado colombiano, toca que la población
en su conjunto les ayudemos, pues no han sido capaces ellos,
no nos digamos mentiras. O las autoridades le van echar la
culpa de su incapacidad a los delincuentes, para seguir en
el círculo vicioso de la judicialización y la represión. Esa
teoría sociológica puede dictarse en la Universidad Sergio
Arboleda, el lío es que se viene generalizando en la opinión.
Dios libre a Colombia de esta ceguera.
El espíritu del Acuerdo Nacional radica en ir a la sociedad a
buscar ayuda, sus opiniones, su sabiduría, sus experiencias
de vida. En el fondo hay carencias en las clases gobernantes
para escuchar a otros, y cuando no tenemos en cuenta a otros
solo escuchamos la soledad de palabras ausentes de la vida.
La paz puede ser real cuando el cambio deje de ser una
promesa. La paz se construye por el mismo camino que
concrete los cambios.
ADENDA 1: Con una acción de guerra Trump se quedó con la
medalla del Nobel de paz y a la vez quiere quedarse con el
petróleo de Venezuela.
ADENDA 2: ¿Qué tal se diera a Milei por seguir el mal ejemplo
de Trump, pero con las Malvinas?
